sábado, 24 de septiembre de 2011

"ESTA ES MI PROFE, POR LA QUE SOY MAESTRA"

 Hoy me tocó pasar la tarde en un tanatorio (no está mal para un sábado) donde acompañaba a Vanesa, que había perdido a su abuelo. Vanesa tiene 28 años y es maestra de infantil, y fue alumna mía hace ya diez años mientras yo estaba en expectativa de destino en el IES Miguel Catalán de Coslada (cuando un profesor podía estar en expectativa en el mismo centro varios años y no hacía sustituciones...)
Vanesa era una alumna muy brillante a la que todos auguraban una carrera universitaria y un futuro profesional llenos de éxitos; pero ella quería ser sencillamente maestra de infantil. Hoy hablaba con su madre y me decía: "Un día llegó Vane y me dijo -he hablado con mi profe y he decidido ser maestra, porque eso será lo que me haga feliz-. Aquel día te odié".
 Después de aquellos dos años de bachillerato yo he seguido teniendo una relación muy estrecha con Vanesa y la vida nos ha hecho coincidir de nuevo en algunos ámbitos. La he visto estudiar lo que quería, sacar todo el potencial que tenía escondido en una niña tímida y trabajadora, convertirse en una estupenda maestra de infantil, metida en todos los proyectos educativos del mundo mundial, implicándose en todo como si le fuera la vida en ello... Y hoy es una maravillosa mujer querida y apreciada por todos, valorada en todo lo que hace. Un verdadero tesoro.
-Tú has sido muy importante en la vida de Vanesa y en la mía, le cambiaste su vida y la de mi familia- me seguía diciendo su madre mientras me hacía recordar palabras que yo le había dicho en algún  momento y que tenía guardadas en el cajón de la memoria sin ser consciente de lo que aquello pudo mover entonces.
A veces voy a verla a su colegio y verla limpiando mocos y abrazando niños me enternece hasta lo más profundo. "Niños, ésta es mi profe", les dice y los niños me miran con ojos como platos sin entender nada desde sus tres años. Y me cantan canciones, me enseñan dibujos... Seguramente ella sería como es sin haberse cruzado en mi vida, a pesar de que ella diga lo contrario; pero me hace pensar en todo lo que vamos dejando los profes sin apenas darnos cuenta y que puede marcar, cambiar o apenas tocar a un chaval hasta el punto de encauzarle su destino. Y hoy cuando me presentaba a todos diciendo "Esta es mi profe, por la que soy maestra" a mí se  me esponjaba el corazón y pensaba que ella y yo hemos elegido una de las vocaciones más bonitas, y por las que siempre, siempre, merece la pena luchar.


A pesar de lo que pueda parecer, éste no es un ejercicio de autobombo, sino una ráfaga de aliento para todos los que creemos y luchamos en la enseñanza. Vanesa hoy trabaja en un colegio concertado, porque cada uno trabaja donde puede y donde le dejan. Y en ese colegio, en el que tengo amigos muy queridos, también es reconocida, querida  y valorada.
Por cierto, un abrazo a mis compañeros del Miguel Catalán, donde pasé unos años fantásticos y donde hay profesores estupendos con los que aún tengo lazos muy fuertes



3 comentarios:

  1. ¡Vaya! ¡Increíble!
    La verdad es que leyendo este tipo de historias bien podría decirse que ¡MERECE LA PENA LUCHAR POR UNA MEJOR EDUCACIÓN PARA TODOS! Creo sinceramente que cada persona que pasa por nuestra vida, deja su huella en nosotros. Sin embargo, algunas veces esa "huella" es tan profunda que, además de enseñarnos algo nuevo, se convierte en un "faro" que ilumina nuestro camino.
    Probablemente ninguno de nosotros, maestros o profesores, lleguemos a saber realmente qué hemos podido llegar a ser para nuestros alumnos, compañeros o familias con las que hemos compartido cada segundo, cada minuto, hora, día, mes o año. Sin embargo, seguro que muchos de nosotros sí somos capaces de recordar algunas o muchas de las cosas que hemos aprendido de cada uno ellos y de algunos maestros o profesores que tuvimos en su momento y que ahora suponen un IMPORTANTE PILAR, un PILAR que nos da fuerzas para seguir adelante en nuestra tarea sin perder la ilusión.
    Bien decía Gabriel Celaya que "EDUCAR ES LO MISMO QUE PONER MOTOR A UNA BARCA..." Y precisamente para eso, HAY QUE SER OPTIMISTAS Y ENTREGAR EL CORAZÓN, DEJARSE LA VIDA EN ELLO. Nuestra labor llegará a "buen puerto" si nosotros tenemos fe y despertamos en quienes tenemos delante la curiosidad, el interés por ir "más allá" de las palabras y de lo que tienen delante de sus propios ojos.
    El verdadero MILAGRO DE LA EDUCACIÓN tiene su fundamento en que enseñar y aprender están tan ligados que uno no podría subsistir sin el otro. Yo cada día en el aula soy consciente de que aprendo de mis alumnos tanto o más de lo que soy capaz de enseñarles. Una no puede olvidar que no hablamos solamente de conocimientos, sino también de valores, de actitudes, de "lo que se ve y lo que se siente o se percibe durante cada instante".
    No pretendo aburrir con mis palabras, sino más bien AGRADECER y ANIMAR a todos los que forman parte de este mundo que estén ahí, porque si nos detenemos a pensar... ¿Qué sería de un mundo sin EDUCACIÓN?

    Ahora, sin más, GRACIAS PILAR. No puedo dejar un comentario a tu escrito sin dedicarte unas palabras. A veces no se puede expresar lo que el corazón siente, pero realmente soy consciente de que si tú no te hubieses cruzado en mi camino, yo no sería la misma que soy ni me sentiría tan feliz al hacer lo que hago. Cada vez que me encuentro a alguien que me dice que nota que disfruto con mi trabajo, que una sonrisa en la mañana le ilumina el día o, sencillamente, cuando un niño me susurra "TE QUIERO", me viene tu imagen a la mente, recuerdo aquel día en el que sentada y con lágrimas en los ojos, tú me decías: "Vane, haz lo que te haga feliz. Si quieres ser maestra, ¡adelante!".
    GRACIAS PILAR, GRACIAS POR ESO Y POR MUCHO MÁS, porque tú diste sentido en muy poco tiempo a esa frase que dice CAROLINA BARON: "SÓLO LLEGANDO AL CORAZÓN, ESTÁIS HACIENDO VERDADERA EDUCACIÓN". Ojalá algún día yo sea capaz de dejar en mis alumnos alguna "huella" que sea, al menos, la cuarta parte de importante de lo que ha sido y es cada día la luz que tú has sembrado en mí. Te admiro un montón y siempre te estaré agradecida.

    ¡Ánimo a todos y gracias a cada uno de los que habéis sido y sois parte de mi vida!

    "Tu Vane"

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  2. ¡Menos mal que te puse un sobresaliente en lengua!
    Un abrazo más, querida Vanesa.

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  3. Me parece que fue matrícula, pero si quieres, te la devuelvo. Un abrazote para ti también. Besitos y gracias de corazón por todo. "Tu Vane".

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